BUNBURY RECUPERA EL PULSO DISCOGRÁFICO JUNTO AL ARTISTA
GIJONÉS NACHO VEGAS
Ambos publicarán, el 18 de septiembre, con el sello EMI, un CD doble
con el título de "El tiempo de las cerezas" en una apuesta
cruzada entre los dos por "confundir" al oyente sobre el
autor real de las composiciones.
 |
Fotógrafo:
HERALDO
Mitad y mitad. Nueve temas compuestos por Bunbury y nueve, por
Nacho Vegas. Así se reparte el espacio de este disco. |
MATÍAS URIBE. Zaragoza. Sabiendo
de su azogue artístico, resulta difícil imaginarse a Bunbury en una
isla desierta, plantado debajo de un cocotero -y más con lo peligrosos
que se han convertido últimamente para los rockeros-, reponiéndose
del mal trago en que acabó su proyecto junto al Huracán Ambulante.
Se purificó en Cuba y a los pocas semanas, después de su retirada
en Zuera en agosto del año pasado, recuperó el pulso discográfico
metiéndose en un estudio de grabación, dando forma a un nuevo disco,
que verá la luz el próximo día 18 de septiembre con el sello EMI.
No es, eso sí, un disco a nombre propio, sino compartido con el
cantante y ex guitarrista de Manta Ray, el gijonés Nacho Vegas,
con lo que Bunbury da una vuelta de tuerca más a su demostrada devoción
por las colaboraciones y los discos entre amigos. El disco, doble
y grabado en los estudios que el también gijonés Paco Loco posee
en Cádiz, llevará por título "El tiempo de las cerezas",
no se sabe si en alusión al clásico francés de la 'chanson'
surgido en la época de la Revolución Francesa, que lleva un título
similar -"Temps des cerises"- y que, compuesto por Jean
Batiste Clement, cantaron desde Yves Montand a Charles Trenet, Juliette
Gréco y la misma Nana Mouskuri.
Según confesó Bunbury meses atrás a la revista "Rock de Lux",
el disco va a contener algunas de sus "mejores canciones".
Habrá que esperar, no obstante, a la escucha del disco para ver
si eso es cierto. Por ahora, ni la discográfica ni el entorno del
artista han dado a conocer copia alguna de pre escucha. Como tampoco
han dado muchos detalles informativos. Ayer, este periódico trató
de ponerse en contacto con el artista pero fue imposible por encontrarse
de vacaciones.
Estilísticamente, al parecer, el disco, al hilo de un comentario
que aparece la página web de Bunbury, tendrá una sonoridad entre
Dylan, Tom Waits y Lou Reed. "El influjo dylaniano -se dice
en ese comentario, firmado por David Saavedra- es el que más abunda
a lo largo del álbum, sin olvidar el punto cabaretero al estilo
Tom Waits en temas como 'Secretos y mentiras',
'Welcome to El Callejón Sin Salida' o 'En
la espina dorsal del universo'. Guiños indisimulados a
Lou Reed y la Velvet Underground ('Va a empezar a llover',
de Vegas) irrumpen también en un álbum de línea narrativa de cantautor
clásico con el punto retorcido que le confieren unos excelentes
textos sobre el fatalismo y la necesidad redentora de hacer canciones".
Las 18 piezas más dos 'reprises' están repartidas,
en cuanto a composición, mitad y mitad entre ambos, salvo una, titulada
"Látex", que lleva firma conjunta, aunque, según Bunbury,
va resultar muy difícil que el oyente averigüe de quién es una y
de quién la otra. De hecho, en esta apuesta cruzada de Bunbury y
Vegas por "confundir" al oyente, hay canciones compuestas
por uno pero luego interpretadas por el otro.
Fran Iturbe (guitarras), Jorge Rebenaque (hammond, piano, sintetizador
y acordeón), Xel Pereda (guitarras, mandolina, bouzouki, banjo)
y los zaragozanos Quique Mavilla (bajos) y Ramón Gacías (batería
y percusiones) han acompañado a ambos artistas en la grabación del
disco, para el que también han contado con colaboraciones sorprendentes:
desde Raúl Fernández (alma mater del grupo Refree), a Copi, Christina
Rosenvinge y Gary Louris (Jayhawks).
Tiempo atrás, Bunbury aseguraba al abajo firmante que tardaría
mucho tiempo en subirse a un escenario, por lo que no se espera
que haya una gira, o similar, de presentación de estas nuevas canciones,
si acaso algún concierto esporádico, como se hizo con el disco dedicado
a Panero. Su intención es preparar un trabajo nuevo en solitario.
|